¡Pues en mi pueblo quieren poner un cementerio nuclear!

La radiactividad de un cementerio nuclear persiste por miles de años, pero nuestra tecnología actual no puede dar respuestas eficientes a tan largo plazo. Lo explica muy bien Joan Herrera en este artículo publicado el 1 de febrero en El País.

Un cementerio nuclear contiene un riesgo que puede no ser inmediato. Obviamente todas las instalaciones requeridas para el cuidado de estos residuos se encontrarán, estoy totalmente seguro de ello, en perfecto estado y cumpliendo con todas las garantías de seguridad desde el mismo momento de su puesta en funcionamiento. Previsiblemente también se encuentren en perfecto estado de conservación dentro de 50 años, aunque vaya usted a saber.

No obstante, teniendo en cuenta la vida media de los residuos nucleares a almacenar (y entendemos por vida media el tiempo que estos elementos tardan en reducir su actividad justo a la mitad), encontramos que en el caso del uranio 238, el periodo de semidesintegración que ocupa esa llamada vida media es de unos 4.500 millones de años. Una pasada.

Por lo que sabemos, las ciudades más antiguas de la Historia comenzaron a florecer hace unos 10.000 años aproximadamente (mucho antes que mi pueblo), por lo que ni con toda la historia de la civilización junta podríamos custodiar eficazmente tanta y tan buena herencia para nuestros descendientes.

Perdón, me corrijo: tal vez sólo tengamos que cuidar estos residuos hasta que los podamos enviar a la Luna.

4 respuesta a “¡Pues en mi pueblo quieren poner un cementerio nuclear!”

  1. Coincido plenamente con lo que dices, y añado una variable más: la energía nuclear es cara y los cementerios nucleares también. Mientras haya dinero, es posible (y digo sólo posible) que logremos mantener los riesgos bajo control. Pero ¿y si un día falta el dinero? No hay más que ver lo que pasó en Chernobyl, cuando la antigua URSS carecía cada vez más de cualquier tipo de recursos financieros…

  2. Tengo entendido que empieza a haber sistemas para tratar o reciclar los residuos radiactivos y darles una nueva vida o disminuir su peligrosidad.

    Si se dedicara más dinero a la investigación y no a financiar silencios ganaríamos más todos.

    Un saludo.

  3. Alguien sabe qué garantías tenemos de que realmente no estemos viviendo sobre cementerios nucleares?

    Qué hay del gas radón que lo podemos encontrar hasta en nuestras propias casas????

    1. A todos, gracias por vuestros comentarios en este recién estrenado blog.

      Carmelo, no creo que estemos viviendo sobre cementerios nucleares, hablando en términos generales. En primer lugar, todos están legalmente registrados y se sabe cuál es su localización (es de suponer que este tipo de requisitos oficiales se llevan a rajatabla). En segundo lugar, son tremendamente complejos desde el punto de vista tecnológico, así que dudo que haya muchos en el territorio nacional. En cualquier caso, más cercano es el riesgo de las baldosas de gres de tu casa, por poner un ejemplo, y esto te lo digo a raíz de tu pregunta sobre el gas radón. Muchas veces los materiales de decoración o de construcción de nuestras viviendas u oficinas están compuestos de materiales que pueden tener algún componente radiactivo. También deberías tener en cuenta la radiactividad natural del terreno sobre el que se asienta tu casa.

      De todas formas, tomo nota de tu comentario e intentaré hablar del gas radón en un próximo post. Saludos.

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