Un caso real

El viernes pasado hicimos una medición geoambiental en casa de un particular. Hacía tiempo que no me encontraba factores tan agresivos para la salud:

  • Casi un 80% de alteración geofísica en toda la casa, incluyendo zonas de trabajo y dormitorio.
  • Un campo eléctrico de más de 1.200 V/m en los dormitorios por mal funcionamiento de la toma de tierra.
  • Un transformador de un altavoz que generaba 24.000 nT a 50 cm de distancia, dando de lleno en una zona de trabajo de alta permanencia.
  • Niveles de radiactividad de 216 mR/año.

Un caso bastante difícil, pero creo que podremos aplicar soluciones prácticas para mejorar la calidad de vida de los propietarios.

Probando sistemas de apantallamiento

Me encantan los días que dedico a investigar y a experimentar para integrar nuevas experiencias, en definitiva, jugar y aprender, sobre todo si puedo compartir la experiencia con amigos.

En esta ocasión, mi amigo Óscar Morillo y yo hemos pasado un estupendo día al sol junto a una antena de telefonía móvil con el fin de probar la eficacia de unas pinturas de grafito y de unos tejidos para cortinas diseñados para apantallar los campos electromagnéticos de alta frecuencia. Ya habíamos leído las especificaciones del fabricante, que prometía una gran eficacia de su producto, pero teníamos ganas de probar de primera mano estos materiales antes de recomendarlos a nuestros clientes; vamos, ver para creer.


Apantallamiento para antenas de telefonía móvil.

Las planchas de DM donde aplicamos la pintura de grafito quedaron aisladas del terreno con un material plástico. Les instalamos una conexión de toma de tierra que conectamos a una pica de cobre convencional, y la clavamos en el terreno para ver si así aumentaba la eficacia del apantallado. Los resultados obtenidos con la pintura de grafito fueron muy buenos: conseguimos reducir la radiación de una antena más de un 80% en todos los casos. No esperábamos tanto pero tuvimos que rendirnos a la evidencia. No encontramos diferencias entre conectar o no el dispositivo a tierra.

Ahora bien, el resultado más espectacular e inesperado lo dieron los tejidos para cortinas. A simple vista parece un visillo de algodón de los de toda la vida, y efectivamente de eso se trata, pero con una diferencia importante: en la trama de su tejido se ha incorporado un hilo metálico, totalmente invisible a simple vista pero que aporta conductividad eléctrica al tejido. En todos los casos y en todas las frecuencias a las que sometimos las cortinas (entre 900 y 2.000 MHz), la reducción de la radiación llegó hasta el 90% sin excepción. Por muy intensa que fuese, el apantallamiento fue siempre igual de eficaz. Estamos muy contentos con las pruebas.

Fin de semana en Lisboa

Este fin de semana he vuelto a Lisboa, como vengo haciendo desde los últimos cuatro años, para impartir un curso de introducción a la salud geoambiental. Quiero desde aquí agradecer la gran acogida que he sentido por parte de los alumnos y de los componentes del IMP (Instituto Macrobiótico de Portugal) que organiza estos ‘workshops’.

El grupo mostró un gran interés, hasta el punto de solicitar que se incorpore una formación más amplia sobre todos estos temas. Afortunadamente, cada vez hay más demanda de una formación de más nivel que garantice una salida profesional en esta rama de la salud.

Cuestiones profesionales aparte, también tuve tiempo de probar algunas de las especialidades locales de arroz y bacalao y, por supuesto, de tomarme una bica con Fernando Pessoa en la terraza del café Brasileira, en el Chiado de la capital portuguesa.

Con Fernando Pessoa en LisboaCon Fernando Pessoa, midiendo campos electromagnéticos de alta frecuencia en Lisboa.