Las antenas de Salzburgo

Durante estas últimas semanas he viajado por Austria y el sur de Alemania. Entre las ciudades que visité tuve la oportunidad de pasar un par de días en Salzburgo, patria de Mozart y también de la famosa convención científica de Salzburgo del año 2000 que, siguiendo el principio de precaución, estableció niveles de seguridad en la exposición a campos electromagnéticos artificiales de alta frecuencia, concretamente los producidos por las emisiones de telefonía móvil. Los científicos de dicha convención recomendaron no superar los 0,1 µW/cm2. Este valor de referencia es 4.500 veces menor que lo recomendado por las autoridades de distintos países como España o Alemania. Tras la convención, la ciudad de Salzburgo adoptó estos valores máximos en su normativa municipal.

Nada más llegar al hotel comprobé la influencia de este acontecimiento en la ciudad. Mi hotel se construyó hace menos de diez años, pero las conexiones a internet eran por cable de red. Tan sólo se disponía de WiFi inalámbrico en el hall, de forma aislada y sin influencia en las habitaciones. Tan poca influencia, que mi ordenador no detectó ninguna red en las inmediaciones, en el centro de la ciudad y en una zona con mucha actividad comercial y residencial. Me sorprendió, no estoy acostumbrado a tan poco ruido.

Después llegaron los paseos por la ciudad. Sin dejar de admirar la elegancia de las calles, plazas y galerías, la deformación profesional buscaba antenas de telefonía sobre los tejados, o picoantenas en las fachadas, pero o están camufladas en las torres de las iglesias y en las chimeneas de las casas, o la cobertura la obtienen exclusivamente de las dos grandes antenas que hay en lo alto de las montañas entre las que se encuentra situada Salzburgo, alejadas de las zonas urbanas. Dentro de la ciudad sólo logré localizar una pequeña antena situada en el centro, junto a la casa donde vivió Mozart con su familia (en la foto), y otra en la estación de ferrocarril.

Salzburgo

No descarto que haya más, pero en la ciudad antigua no las encontré. ¡Con lo fácil que resulta en la mayoría de las ciudades que conozco!

Y un dato más: no me faltó cobertura en ningún momento, a pesar de tan baja potencia en el ambiente. Me gusta Salzburgo.

3 respuestas a «Las antenas de Salzburgo»

  1. Santiago de Compostela, 7.10.10

    Estimado Fernando:

    Te escribo para felicitarte por tu artículo del 6.10.10 («Las antenas de Salzburgo»), así como por tu blog y, en general, por tu actitud vital respecto a que se puede vivir a la última sin tener que, para ello, renunciar a la salud. No se trata ni de tener que vivir como un eremita (opción respetable, desde luego), ni de pretender que los robos cuiden de nuestros hijos.

    La actitud precavida de Salzburgo es un ejemplo a seguir. No soy un político, ni pertenezco a ningún partido político, pero, de un tiempo a esta parte, pienso que para que cambien ciertas cosas tienen que cambiar también las actitudes políticas, así que si los que nos gobiernan (no estoy pensando en ningún gobierno en concreto) ignoran el Principio de Precaución (por los motivos que fueren), entonces, no son buenos gobernantes.

    Quedo a su disposición en lo que pueda/sepa.

    Servando.
    http://www.mercuriados.org
    (Con diagnóstico oficial en España de «Intoxicación crónica por mercurio secundaria a amalgamas dentales», con patologías desencadenadas por ello, como la Electrohipersensibilidad; y con reconocimiento de «Incapacidad Permanente Absoluta» por los problemas de salud derivados de dicha intox.)

    1. Servando, muchas gracias por tu comentario y ánimo con tu problema. Espero que con nuestro trabajo y con la concienciación y el apoyo de gente como tú podamos cambiar la situación e ir evitando esta exposición inconsciente que nos afecta a todos.

  2. ¡Hola, Fernando! Has mostrado en esta entrada un buen ejemplo a seguir (¿hay algún gobernante por ahiiiiiiií?), de cómo es posible la innovación, el avance técnico, sin los inconvenientes de la interacción con el ser humano.

    Gracias por tu labor.

    Salud para ti y los tuyos.

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