Cobertura móvil a tope

Cobertura del móvil

La semana pasada estuve realizando unas mediciones para un estudio de salud geoambiental en una vivienda de Aravaca, en Madrid.

Los niveles medios en la vivienda no superaban los 5,3 µW/m2, contando con que este nivel contempla la suma total de las diferentes radiaciones en la banda de entre los 800 y los 6.000 MHz. En esta banda se encuentran las telefonías móviles en todas las frecuencias, teléfonos inalámbricos DECT, WiFi, WIMAX, etc. Lo de costumbre.

El equipo de medición estaba midiendo en modo Peak Hold, en este modo de medición se registra el pico máximo de intensidad de la radiación percibida por la antena del aparato de medida. Si os fijáis en la fotografía, la gráfica que indica el nivel de cobertura del móvil que estoy sujetando en mi mano está a tope, con las cinco rayas encendidas, vamos, 100 % de cobertura.

Ahora bien, ¿es mucho 5,3 µW/m2? Bueno, la mejor forma de tener un juicio sobre este asunto es comparar este valor con los referentes legales existentes a día de hoy, y por supuesto, también con las recomendaciones más restrictivas realizadas por científicos de prestigio internacional en base a investigaciones recientes.

Como el aparato con el que estoy midiendo registra los valores en µW/m2, voy a expresar las siguientes referencias en esta misma unidad de medida:

Real Decreto 1066 del 2001: Para GSM 900 MHz, que es el nivel más restrictivo en las bandas de telefonía móvil, el valor máximo establecido es de 4.500.000 µW/m2

Recomendación del congreso científico internacional de Salzburgo de 2000, que se aplicó como ordenanza municipal en la ciudad de Salzburgo y en su comarca, y que recomienda no superar los 1.000 µW/m2

Recomendación del informe Bioinitiative report de 2007, que también recomienda no superar los 1.000 µW/m2

Y en el más reciente, el panel científico de Seletun de 2009, donde se recomienda bajar estos niveles hasta 170 µW/m2

Vale, si el nivel más exigente que se está pidiendo como aplicación del principio de precaución por parte de la comunidad científica es de 170 µW/m2, y resulta que podemos tener cobertura a tope con tan solo 5,3 µW/m2, ¿tan difícil es aplicar una normativa adecuada a todas las opiniones en cuanto a los límites de las emisiones de las antenas? Y es que, además, con 0,00012 % menos de lo que indica la legislación tenemos toda la cobertura que precisamos para tener servicio de telefonía más internet en el móvil.

¡Hay que ser cabezota!

Legazpi, superzona WiFi

Todos los días entro en Madrid por la plaza de Legazpi. Suelo viajar en autobús desde Aranjuez y siempre llevo mi ordenador netbook, con el que escribo algún artículo o un post mientras realizo el viaje. Esta semana he reparado en un detalle: el widget de escritorio Config Free, que muestra las redes disponibles en el entorno, comenzó a moverse con una geometría inusual. De repente aparecía saturado de puntitos blancos girando en torno al gráfico circular (cada puntito es una conexión WiFi cercana). Me llamó la atención porque no es lo que habitualmente encuentro cerca de mi casa o de la oficina, y eso que no están precisamente en mitad del campo. Por lo general no suele haber más de 6 u 8 routers en el entorno, y ya me parecen muchos.

No me pude resistir a hacer una foto de la pantalla y luego contar los puntitos. ¡43 routers pidiendo sinapsis!

Identificador de redes wifi

Esto me lleva a hacerme alguna pregunta. ¿Todos los routers estarían siendo usados en ese momento? ¿O simplemente nadie los había apagado desde que se instalaron en la casa u oficina? ¿Cuántos de ellos estarían «siempre» junto al ordenador al que daban cobertura? (pudiendo estar conectados directamente con un cable de red).

¿Por qué el acceso a internet parece que sólo puede ser inalámbrico? ¿Es que el cable, la fibra óptica, están pasados de moda y no son guays?

Desde luego, Legazpi no es Salzburgo, y no sólo por las emisiones WiFi, que a simple vista también se puede ver una masificación de antenas levantando oleaje en el ambiente. Pero con la información adecuada, podemos decidir y actuar sobre cómo queremos que sea nuestro ambiente futuro. Con un buen conocimiento de las tecnologías que tenemos entre nuestras manos y que facilitan tanto nuestras vidas, podemos llegar a disfrutar de ellas y de un ambiente más limpio y natural para nosotros y para los demás.

Si el router está en uso, preferiblemente que esté alejado, mejor en otra estancia.

Apaga el router cuando no lo estés utilizando.

Utiliza un cable de red en los puestos fijos.

Una zona WiFi tan saturada como la de Legazpi, con tanta contaminación electromagnética, no es sana para quienes viven alrededor. Seguro que, además de seguir estos consejos y utilizar nuestros routers de forma prudente y lógica, hay más formas de dar un uso racional a las tecnologías y controlar esta selva electromagnética en la que se han convertido nuestras ciudades.

Las antenas de Salzburgo

Durante estas últimas semanas he viajado por Austria y el sur de Alemania. Entre las ciudades que visité tuve la oportunidad de pasar un par de días en Salzburgo, patria de Mozart y también de la famosa convención científica de Salzburgo del año 2000 que, siguiendo el principio de precaución, estableció niveles de seguridad en la exposición a campos electromagnéticos artificiales de alta frecuencia, concretamente los producidos por las emisiones de telefonía móvil. Los científicos de dicha convención recomendaron no superar los 0,1 µW/cm2. Este valor de referencia es 4.500 veces menor que lo recomendado por las autoridades de distintos países como España o Alemania. Tras la convención, la ciudad de Salzburgo adoptó estos valores máximos en su normativa municipal.

Nada más llegar al hotel comprobé la influencia de este acontecimiento en la ciudad. Mi hotel se construyó hace menos de diez años, pero las conexiones a internet eran por cable de red. Tan sólo se disponía de WiFi inalámbrico en el hall, de forma aislada y sin influencia en las habitaciones. Tan poca influencia, que mi ordenador no detectó ninguna red en las inmediaciones, en el centro de la ciudad y en una zona con mucha actividad comercial y residencial. Me sorprendió, no estoy acostumbrado a tan poco ruido.

Después llegaron los paseos por la ciudad. Sin dejar de admirar la elegancia de las calles, plazas y galerías, la deformación profesional buscaba antenas de telefonía sobre los tejados, o picoantenas en las fachadas, pero o están camufladas en las torres de las iglesias y en las chimeneas de las casas, o la cobertura la obtienen exclusivamente de las dos grandes antenas que hay en lo alto de las montañas entre las que se encuentra situada Salzburgo, alejadas de las zonas urbanas. Dentro de la ciudad sólo logré localizar una pequeña antena situada en el centro, junto a la casa donde vivió Mozart con su familia (en la foto), y otra en la estación de ferrocarril.

Salzburgo

No descarto que haya más, pero en la ciudad antigua no las encontré. ¡Con lo fácil que resulta en la mayoría de las ciudades que conozco!

Y un dato más: no me faltó cobertura en ningún momento, a pesar de tan baja potencia en el ambiente. Me gusta Salzburgo.

Probando sistemas de apantallamiento

Me encantan los días que dedico a investigar y a experimentar para integrar nuevas experiencias, en definitiva, jugar y aprender, sobre todo si puedo compartir la experiencia con amigos.

En esta ocasión, mi amigo Óscar Morillo y yo hemos pasado un estupendo día al sol junto a una antena de telefonía móvil con el fin de probar la eficacia de unas pinturas de grafito y de unos tejidos para cortinas diseñados para apantallar los campos electromagnéticos de alta frecuencia. Ya habíamos leído las especificaciones del fabricante, que prometía una gran eficacia de su producto, pero teníamos ganas de probar de primera mano estos materiales antes de recomendarlos a nuestros clientes; vamos, ver para creer.


Apantallamiento para antenas de telefonía móvil.

Las planchas de DM donde aplicamos la pintura de grafito quedaron aisladas del terreno con un material plástico. Les instalamos una conexión de toma de tierra que conectamos a una pica de cobre convencional, y la clavamos en el terreno para ver si así aumentaba la eficacia del apantallado. Los resultados obtenidos con la pintura de grafito fueron muy buenos: conseguimos reducir la radiación de una antena más de un 80% en todos los casos. No esperábamos tanto pero tuvimos que rendirnos a la evidencia. No encontramos diferencias entre conectar o no el dispositivo a tierra.

Ahora bien, el resultado más espectacular e inesperado lo dieron los tejidos para cortinas. A simple vista parece un visillo de algodón de los de toda la vida, y efectivamente de eso se trata, pero con una diferencia importante: en la trama de su tejido se ha incorporado un hilo metálico, totalmente invisible a simple vista pero que aporta conductividad eléctrica al tejido. En todos los casos y en todas las frecuencias a las que sometimos las cortinas (entre 900 y 2.000 MHz), la reducción de la radiación llegó hasta el 90% sin excepción. Por muy intensa que fuese, el apantallamiento fue siempre igual de eficaz. Estamos muy contentos con las pruebas.