Geosanix en el Telediario de La 1

Los campos electromagnéticos pueden provocar efectos muy diversos en nuestra salud, desde un simple problema para descansar bien hasta enfermedades más graves. Este fenómeno está siendo investigado por científicos en todo el mundo y, aunque queda mucho por avanzar, tenemos suficientes evidencias en la mano como para saber que urge hacer algo al respecto. La literatura científica sobre los efectos de los campos electromagnéticos en la salud es ya suficientemente exhaustiva como para seguir negando la evidencia. Cualquiera que quiera leer más sobre estos asuntos y sobre salud geoambiental puede encontrar cientos de estudios que documentan enfermedades y síntomas concretos y los relacionan con determinados factores de riesgo.

Afortunadamente, la sociedad poco a poco se va concienciando sobre el problema de la contaminación electromagnética. Como muestra, un botón: el telediario de La 1 emitió ayer sábado 11/12/2010 una noticia sobre las radiaciones artificiales (móviles, inalámbricos, redes wifi), cómo pueden afectarnos y cómo podemos evitar estos riesgos.

Lógicamente, los dos minutos de tiempo que se dedican a la noticia no dan más que para enunciar la situación, sin profundizar en los distintos aspectos del problema. En televisión, además, hay que explicar las cosas de forma que todo el mundo las entienda, y en tiempo récord. Todo un reto para un problema tan complicado como éste.

Sin embargo, hay mucha más tela que cortar aquí. Una de las principales referencias en esta materia es el informe Bioinitiative, una revisión de 1.500 estudios científicos realizada por 26 expertos internacionales en la materia detallando el impacto de las radiaciones artificiales en nuestra salud. Es difícil creer que haya tanta documentación al respecto y que determinados círculos sigan negando la evidencia.

El propio Parlamento Europeo reconoce que la exposición a campos electromagnéticos ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos y que los dispositivos inalámbricos «pueden producir efectos adversos para la salud humana», y recomienda más investigaciones y medidas concretas para proteger la salud de los ciudadanos.

Y en tiempos más recientes se ha publicado el estudio Interphone, referente a la relación entre teléfonos móviles y determinados tipos de cáncer, del cual podéis encontrar cumplida cuenta en este otro artículo de mi blog. Para resumir, os diré que dicho estudio, auspiciado por la OMS, adolecía de tales errores metodológicos que no pudo arrojar conclusiones definitivas sobre los efectos de los teléfonos móviles en la salud; y que, pese a dicho sesgo metodológico, aun así había datos suficientemente preocupantes como para que la propia directora del estudio, la Dra. Elisabeth Cardis, recomendara utilizar los móviles con precaución y limitar su uso por menores de edad.

Nunca dejaré de preguntarme: ¿por qué tantas personas dudan públicamente de la existencia de este problema pero no se molestan en leer los cientos, miles de informes científicos que existen sobre este tema? Probablemente porque es más fácil acusar que trabajar para resolver un problema. Y las acusaciones siempre tienen su público. En Geosanix, sin embargo, esto no nos preocupa: nos basta con el agradecimiento de las personas a las que ayudamos a recuperar su salud.

De magnetita, vacas y dormir bien

En casi todos los análisis que he realizado hasta la fecha para familias, en algún momento alguien me ha preguntado sobre la conveniencia de dormir con la cabeza orientada al norte. En muchos libros dedicados a la salud del hábitat se indica que el orientarse en esta dirección durante el sueño es más adecuado para la salud y mejora la calidad del descanso. Hasta la fecha no había ninguna visión científica sobre este asunto, tan sólo nuestro conocimiento empírico y los referentes extraídos de la sabiduría popular.

No obstante, José Luis Ramos, del departamento de Bioelectromagnetísmo de la Universidad de Alcalá de Henares, nos contaba que por las investigaciones realizadas por Kirschvink en 1992 sabemos que en el cuerpo humano se encuentran millones de cristales de magnetita, con mayor concentración en el cerebro y en las articulaciones. Concretamente en los tejidos del cerebro podemos encontrar un mínimo de cinco millones de cristales de magnetita por gramo. ¡Cuánta biomagnétita pa´l cuerpo! ¡Como para no tener un mínimo de sensibilidad magnética!

Recientemente ha aparecido un estudio realizado por la bióloga Sabine Begall, de la Universidad de Essen-Duisberg (Alemania), sobre las costumbres de los bovinos a la hora de irse a la cama, concretamente rebaños de vacas, ciervos y corzos, en los que se ha podido comprobar, gracias a la investigación con imágenes de satélite (Google Earth) y con observaciones in situ, que en posición de descanso estos animales se disponen con la cabeza orientada al norte o al sur magnético. Los hallazgos de Begall están publicados en la prestigiosa revista científica Pnas (Proceedings of the National Academy of Sciences).

En cuanto a lo que a nuestro descanso pueda afectar, personalmente compruebo a diario que en la práctica hay elementos que inciden en la salud de forma más contundente que la orientación cardinal que elijamos para dormir. Sí es cierto, sin embargo, que si todo está correcto y ningún riesgo geoambiental añadido, el dormir con la cabeza orientada al norte magnético puede ser muy aconsejable para mejorar la calidad de nuestro descanso.

Espero que no tengan que contar vaquitas para conciliar el sueño. ¡Buenas noches!