Prensa y salud geoambiental

Hoy me ha entrevistado una periodista de un diario de difusión nacional que está preparando un reportaje sobre salud geoambiental en los hogares. Hemos estado haciendo mediciones en una casa para explicarle sobre el terreno qué es la salud geoambiental, qué es la contaminación electromagnética, qué son los campos electromagnéticos naturales y artificiales, y cómo puede afectar todo esto a nuestra salud. Aquí me tenéis trabajando junto al fotógrafo del periódico.

Campos electromagnéticos de alta frecuencia

Como suele ser habitual, los factores de riesgo que más han llamado la atención de los ocupantes de la casa son las radiaciones del router wifi y las del teléfono inalámbrico DECT. En este caso, también hemos encontrado una línea de transporte eléctrico aéreo justo por encima del techo (la vivienda era un ático) aunque, afortunadamente, los niveles de flujo magnético eran muy bajos.

Sin embargo, en la cama del dormitorio principal había alteraciones importantes del campo magnético natural provocadas por factores geofísicos del subsuelo. Al preguntar a los dueños de la vivienda, resultó que la persona que dormía en ese lado de la cama llevaba meses sufriendo dolores articulares en las piernas, después de tres años de haberse mudado a ese inmueble. Un test de esfuerzo sobre el terreno a la persona afectada confirmó, como era de prever, qué zonas del dormitorio resultaban más saludables y cuáles más nocivas.

En estos momentos estamos empezando a hacer el informe de las mediciones realizadas. Parte importante de ese informe será el capítulo de soluciones, entre las cuales habrá una recomendación sobre cómo recolocar la cama de ese dormitorio para que deje de suponer un problema de salud a quienes allí duermen.

En cuanto salga publicado el reportaje, os lo muestro. ¡Espero que quede bien!

Una selva electromagnética en tu mesilla de noche

En ocasiones una familia o una comunidad de vecinos solicita mis servicios con el fin de valorar, en el interior de una vivienda, las radiaciones procedentes de una línea de alta tensión, o de un transformador, o de una antena de telefonía móvil. Cuando realizo las mediciones, a veces localizo campos electromagnéticos procedentes de estos elementos, y a veces no. Sin embargo, lo que sí encuentro con frecuencia son pequeños equipos electrónicos, aparentemente inocuos y de uso cotidiano, que pueden ser mucho más peligrosos que las grandes fuentes de radiaciones. Y sus propietarios no son conscientes de ello.

Me refiero a las pequeñas pero exuberantes selvas electromagnéticas que encontramos sobre algunas mesillas de noche, junto a nuestra cama; selvas creadas por nosotros mismos y que plantamos justo al lado de nuestras cabezas precisamente durante las horas de sueño, ese valioso tiempo que dedicamos a renovar nuestras fuerzas y recuperar nuestra salud. Teléfonos inalámbricos DECT, radio-relojes despertadores, teléfonos móviles encendidos y conectados a sus cargadores, o lámparas halógenas con transformador son las especies más abundantes en esas latitudes. Puede parecer exagerado, pero doy fe de haber encontrado todos estos elementos enchufados y funcionando en una sola mesilla de noche.

Mesilla de noche

Las radiaciones que emiten estos aparatos, que colocamos tan cerca de nuestro cerebro, superan con creces las que entran en nuestras casas procedentes de antenas de telefonía o de transformadores urbanos del exterior. Sin embargo, podemos desconectar estos pequeños aparatos electrónicos domésticos a voluntad, y ésa es nuestra ventaja. No hace falta que renunciemos a las comodidades de la tecnología: simplemente basta con sustituir estos dispositivos por sistemas menos agresivos (radio-relojes a pilas, teléfonos de cable de los de toda la vida) o disponerlos en un lugar más adecuado, donde sigan cumpliendo su función pero no agredan nuestro bienestar.

¡Buenas noches y feliz descanso!