Geometría Sagrada, taller de trazado, activación y resentir en los lugares sagrados

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Encuentros del Círculo Geoambiental, 23 y 24 de Noviembre de 2013 en Iglesia de La Vera Cruz, Segovia.

Nos introduciremos en los conocimientos básicos de la Geometría Sagrada que los maestros constructores utilizaron en la construcción de los espacios sagrados, un conocimiento hermético heredado de la cofradía de los Compañones, maestros constructores franceses.

Se trata de una tradición oral universal conocida y aplicada en todas las construcciones sagradas del mundo y los mandalas tibetanos, y que difiere de la Geometría Universal que hoy se conoce. Se trata de una Geometría vinculada a cada latitud del lugar, aplicando una serie de trazados concretos que permiten activar y ordenar unas energías concretas.

Este conocimiento es ideal para todo aquel que se encuentre interesado en conocer este legado, su reflejo en el proceso interior, y su aplicación en los diseños arquitectónicos, de interiores, objetos, mándalas, etc. aprendiendo a cómo «ordenar» las energías de un espacio-entorno.

Infórmate aquí.

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Inicio del curso de Técnico en Salud Geoambiental 2013

Este año estrenamos formato para nuestro Curso de Salud Geoambiental. Después de algunos años de experiencias presenciales en la Fundación para la Salud Geoambiental hemos dado un paso decisivo y nos hemos lanzado con un curso on-line con el que pretendemos llegar a todo el mundo de habla hispana.

La necesidad nos la plantearon algunos futuros alumnos, dentro y fuera de España, que deseaban recibir esta formación pero que contaban con serias dificultades para desplazarse hasta Madrid y asistir a clase. Finalmente, y con el apoyo de la Fundación Vivo Sano, la iniciativa se ha puesto en marcha y en unos días, el 28 de enero, inauguraremos este nuevo curso.

Aunque se puede obtener la titulación de Técnico en Salud Geoambiental sólo con el curso on-line, hemos decidido mantener en esta formación cuatro talleres presenciales. Las vivencias con las promociones en años anteriores han sido tan especiales que nos resistimos a abandonar totalmente la enseñanza al estilo clásico. Las prácticas, que comienzan el 22 de febrero, no sólo están orientadas a los nuevos, sino también a los antiguos alumnos que quieran depurar su técnica.

Ya sea cara a cara o con una pantalla y un teclado de por medio, seguiremos fomentando la curiosidad, el conocimiento y el espíritu crítico, las cualidades que todo especialista en Salud Geoambiental debería cultivar día tras día.

Aprovecho la ocasión para dar las gracias a todos aquellos que habéis hecho posible la puesta en marcha y la continuidad de esta formación durante los últimos tres años, alumnos, profesores, y organización. En especial a Ruth Echeverría, por su profesionalidad como profesora y por ser el alma en la organización de estos cursos.

Gente curiosa, ¡nos encontramos en las formaciones!

Curso en la Universidad de Sevilla: opinión de un alumno

Después de haber puesto tanto esfuerzo e ilusión en este proyecto me ha parecido muy estimulante el correo recibido en la FSG, enviado por un alumno de los cursos de la Fundación para la salud Geoambiental en Madrid, quien también ha asistido a los cursos que hemos organizado en Sevilla junto con la Universidad de esta ciudad.

En nombre de todos los que hemos participado en la docencia y en la organización de estos cursos, muchas gracias José Manuel.

Os dejo con su email:

Finalizado el Primer Curso de Extensión Universitaria “Introducción a la Salud Geoambiental” de la Universidad de Sevilla con una temática tan apasionante y controvertida en los tiempos que corren como es la Salud Geoambiental, sólo tengo palabras de elogio para todos aquellos que han hecho posible su celebración.

En apenas 50 horas de clase hemos sido guiados por un magnífico grupo de profesionales del ámbito electromagnético a través de materias tan diversas como la salud y los campos electromagnéticos; electromagnetismo y radiaciones no ionizantes; bioelectromagnetismo, geobiología, bioconstrucción y un largo etcétera, sin olvidar aspectos de carácter legal, sociológico y ecológico, permitiéndonos adquirir una amplia visión del “océano electromagnético” en el que nos encontramos inmersos. Además de la repercusión social y debate que alrededor de esta temática se genera.

Cumplido el objetivo de divulgación, es tiempo de reflexionar lo aprendido y continuar aprendiendo de esta tan antigua pero poco conocida ciencia.

Debo agradecer por tanto, el esfuerzo realizado por los miembros de la Fundación para la Salud Geoambiental y de la Universidad de Sevilla, por haber hecho posible este encuentro y además animo la proyección de futuro puesta en marcha.

José Manuel López-Menchero

Geólogo

Técnico en Salud Geoambiental.

Gas radón, un factor de riesgo

Este fin de semana en la Fundación para la Salud Geoambiental hemos celebrado el ciclo formativo de nuestro curso anual dedicado a las Radiaciones ionizantes y al gas radón. En este curso hemos contado, además de los profesores de la fundación, con el equipo de la Universidad de Cantabria, D. Luis Santiago Quindos Poncela; y D. Carlos Sainz Fernández , expertos en Radón.

Pero, ¿Qué es el gas Radón? ¿Y por qué es un factor de riesgo para la salud?

Como recordaréis, ya hemos hablado en otro post anterior sobre el gas radón, pero me gustaría ampliar un poco más lo dicho en base a la importancia que puede tener un factor como este en nuestra salud, y lo fácil que resulta de eliminar en caso de tener valores elevados en un inmueble.

El gas Radón es un elemento radiactivo de la naturaleza. Surge de las cadenas de desintegración del uranio o del torio, presentes en algunas rocas como granitos o basaltos, que componen los suelos de algunas regiones de la corteza terrestre.

Por ser un gas que surge de las rocas de los suelos donde edificamos, se puede acumular en espacios cerrados y mal ventilados, especialmente en sótanos y garajes. Esto implica que en el interior de los edificios construidos sobre terrenos graníticos, basálticos, u otro tipo de rocas que contengan alto contenido de uranio o torio en su composición, exista el riesgo de tener una elevada proporción de radón en el aire que respiran sus habitantes.

El gas radón procede inmediatamente de la desintegración del radio (uno de los descendientes del uranio, o del torio), que es un elemento sólido. El radón tiene una vida media de unos 3,8 días hasta sufrir una desintegración que lo transforma en polonio, que también es sólido. Si el radón (gas) que inhalamos se encuentra en un momento próximo a su creación, este se exhala sin que produzca daños demasiado importantes en la mucosa del aparato respiratorio. Pero si el radón inhalado se encuentra al final de su vida, se desintegrará en el interior de los pulmones generando descendientes sólidos que quedarán depositados en la mucosa, bombardeando ésta con partículas alfa y beta durante mucho tiempo. Es decir, se convierte en una sustancia sólida y no puede salir del pulmón. Como el radón emana del terreno del interior del edificio, en todo momento hay átomos en el aire en cualquier fase de su periodo de semidesintegración.

A día de hoy se conoce muy bien los efectos producidos por la inhalación de gas radón, y en qué cantidades puede ser un factor de riesgo para los habitantes de un edificio. También sabemos cómo hay que actuar para evitar altas concentraciones de radón en un inmueble. Y sin discusión, en cuanto al gas radón existe unanimidad tanto en el mundo científico como en el gubernamental sobre niveles y efectos, tal y como demuestran las recomendaciones de las agencias de protección medioambiental de algunos países como Estados Unidos o el Reino Unido.

En España también el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) ha desarrollado folletos para explicar el problema, aunque sus campañas no incluyen anuncios en televisión, y claro, no han tenido tanta repercusión como ocurre con otras campañas gubernamentales tan necesarias para proteger la salud de la población, como en el caso del SIDA o las vacunas.

Aquí tenéis un plano de radiación natural Gamma editado por el CSN en el que podéis haceros una idea aproximada de qué áreas de nuestro país pueden tener mayor riesgo de emisión de gas radón en inmuebles procedente de la geología del lugar.

El volumen de radón depende no solo de la naturaleza de los suelos, también es importante cómo se ha construido el edificio (capacidad de ventilación, distancia al suelo, etc) y en qué lugar de éste se desarrolla la vida. No es lo mismo vivir en la tercera planta de un inmueble de apartamentos, donde el riesgo es casi imposible, que en una casa unifamiliar con una, o dos plantas, donde puede haber mayor riesgo, sobre todo si la casa tiene sótano.

Cada casa es un mundo, por lo que la mejor forma de salir de dudas pasaría siempre por realizar una medición, bien por un equipo de expertos o por uno mismo. Ya existen aparatos de medición para el gas radón muy efectivos. En la tienda de Geosanix hemos incorporado uno de los últimos medidores de gas radón con el fin de facilitar la tarea a aquellos que prefieren llevar a cabo una monitorización continuada del radón en su hogar de manera fiable e independiente, sin tener que recurrir a expertos o laboratorios para hacer una sola medición.