Podemos construir un futuro

MERCADO

Los días 25, 26 y 27 de este mes de noviembre he participado como asistente en el congreso SOS’10 sobre bioconstrucción organizado por el Institut Tecnològic de Lleida junto con el Institut für Baubiologie + Ökologie de Alemania, con la colaboración de la Universitat de Lleida, y en el que se ha presentado la unión de empresas SANNAS (en el que participa Geosanix) de manos del arquitecto Iñaki Alonso.

Durante estos días hemos presenciado una realidad cimentada en cuarenta años del esfuerzo de un reducido grupo de pioneros que se atrevieron a soñar con un mundo mejor, en el que el ser humano podía construir (literalmente) sin destruir el mundo que habitamos y que somos.

Todo lo que podemos imaginar ya es una realidad, ya se ha construido, y se está construyendo. Casas y edificios que cuidan a las personas y al medio ambiente, que cambian nuestros hábitos y relaciones ambientales e interpersonales mejorando la calidad de las mismas, barrios que cuidan la naturaleza en la que se integran con una sensibilidad y humanidad muy elevadas, como el ecobarrio de 24 hectáreas, EVA Lanxmeer, en Culemborg, Holanda.

Hemos podido ver muchas realidades, porque ya son realidades, en las que viven, estudian o trabajan miles de personas en distintas partes del mundo. Edificios y urbanismos que generan gran parte o la totalidad de la energía que consumen, creando ambientes libres de contaminantes físicos y químicos, contaminación electromagnética artificial, o alteraciones del campo geofísico (áreas geopatógenas). Edificios, urbanismos y paisajes que dignifican y ennoblecen a sus habitantes en lugares realmente saludables, en el amplio sentido de la palabra.

También hemos revisado las características (bien conocidas actualmente) que intervienen en lo que se ha dado a conocer como el síndrome del edificio enfermo, y se han observado los modelos convencionales de edificación y urbanismo en los que vivimos actualmente, con sus características exageradamente infladas en los últimos años por efecto de la atomizada burbuja inmobiliaria. El contraste era casi doloroso, tan separado de la naturaleza, tan inconsciente, tan egoísta, tan racional, que más bien ralla lo irracional. El resultado, edificios enfermos en ciudades enfermas.

Por suerte ya hay bastantes cabezas y manos, tanto fuera de nuestras fronteras como en nuestro país como para comenzar a cambiar el modelo actual, que se ha quedado estancado y sin futuro, ya sabemos que no funciona, que los recursos son limitados, y que si no cambiamos el sistema de desarrollo actual, el futuro no parece exento de un colapso económico, social y ecológico.

Para tener esperanzas tenemos que empezar a construir nuestros sueños. ¿Y vosotros, con qué futuro soñais?