Geosanix en Biocultura Madrid 2012.

geosanix en biocultura

Bueno, ya ha terminado Biocultura Madrid 2012.

Aparte del dolorcito de pies después de estar cuatro días sin sentarnos, y la afonía provocada por tanto hablar, nos encontramos felices y entusiasmados de los retornos positivos obtenidos por el trabajo realizado en estos años.

Quisiéramos agradecer estos retornos:

A las personas que nos visitaron en el stand para contarnos cómo ha cambiado su salud y calidad de vida después de realizar el análisis de su vivienda.

También agradecer a las personas que asistieron a nuestras conferencias sin dejar una sola silla vacía, y que participaron tan activamente en las ruedas de preguntas, y después fuera de las salas al finalizar las conferencias.

Y por supuesto, agradecer que contamos con tantos amigos con los que compartimos trabajos, actividades, y objetivos desde hace ya tantos años.

Muchas gracias a todos por el trabajo de cada día, por la ilusión en lo que hacéis, y por la esperanza depositada en vuestros corazones.

Trabajo, ilusión, y esperanza, mejoraran nuestro futuro, y hoy mismo hacen excepcional nuestro instante presente.

Muchas gracias a todos.

Biocultura Madrid 2011

La última vez que nos vimos  en Biocultura fue en Barcelona el pasado mes de mayo. Esta semana estaremos de nuevo en la feria, pero en la edición de Madrid, que ya es la vigésimo séptima que se celebra en esta ciudad. De hecho es aquí donde nació gracias a la iniciativa de la asociación Vidasana. A fecha de hoy se celebra desde hace dieciocho años en Barcelona, y más recientemente también en Valencia. Esta vez, como cada año, Biocultura Madrid viene con novedades, y la primera es que se celebra en el Parque Ferial Juan Carlos I, y no en el Palacio de Cristal del recinto ferial de la casa de campo, como en las anteriores ediciones. Podéis visitar su calendario de actividades aquí.

Por mi parte ya son con éste quince años participando activamente en la feria, y ya hay muchos amigos con los que reencontrarse. Podéis visitarnos en el pabellón 6, en el stand número 448 donde estará la Fundación para la Salud Geoambiental, y también en el 458, donde estaremos José Miguel y yo atendiendo el stand de Geosanix.

Además el viernes 4 a las 17:00 en la sala S-21 imparto una conferencia con el título Electromagnetismo y vida, y el domingo 6 a las 11:00 en la sala S-15, Ruth Echeverría y María José Vizcaino impartirán la conferencia Gas radón en inmuebles: El problema y sus soluciones.

Como siempre, venimos cargados de cosas nuevas. Así que nos vemos en Biocultura Madrid 2011, no os lo perdáis.

Biocultura Barcelona 2011 ¡No paramos!

Biocultura Barna

La primavera ha llegado con mucha actividad. De hecho, este es el primer post que he podido escribir en todo el mes. Hemos hecho dos viajes: primero las mediciones en Tenerife y después la feria de Biocultura en Barcelona. Y menuda feria, no hemos parado ni un minuto, pero con las buenas energías del equipo Geosanix y la de nuestros compañeros de Vealia TV ,que nos han acompañado durante los cuatro días de feria, habríamos dado para otros cuatro días más.

Como ya es tradicional, hemos compartido con cientos de amigos nuestros conocimientos sobre salud geoambiental, tanto en el stand de Geosanix, como en las conferencias de José Miguel y mías. Además, en esta edición de Biocultura Barcelona 2011 hemos tenido una novedad a la que podréis echar un vistazo sin moveros del ordenador. Vealia TV presentó su canal en internet ante el público de la feria y emitió en directo entrevistas a diferentes expositores presentes en el evento. Ahora podréis visitar su canal virtual y conocer las opiniones de algunos de los asistentes sobre diferentes campos de la ecología y la vida sana. Las entrevistas estarán colgadas en la página de Vealia TV la próxima semana junto con sus programas de televisión sana, entre los que se encuentra Espacio Sano, presentado por Ezequiel Cabado, Director de la Fundación para la Salud Geoambiental, y en el que intervenimos José Miguel y yo.

Os invito a visitarnos en Vealia TV donde también hay una presentación de nuestro stand.

De Madrid a Valencia a 50 Hz (hertzios)

Ya estamos de vuelta en Madrid. Este fin de semana Geosanix y la Fundación para la Salud Geoambiental han participado en la feria de Biocultura en Valencia, y yo he estado con ellos. Teníamos dos stands y cuatro conferencias para informar al público valenciano sobre los campos de interés de la salud geoambiental. Y la verdad, ha sido un éxito.

El viaje lo hemos realizado en el AVE, con el nuevo recorrido a Valencia recientemente inaugurado. Tengo que decir que el equipo de Geosanix siempre viaja con los instrumentos de medida de campos electromagnéticos en las maletas, con lo cual no pudimos resistirnos a la oportunidad de medir los campos producidos por la línea del AVE.  Sabemos que ésta funciona con corriente alterna en una frecuencia de 50 Hz, como la electricidad que usamos en la industria y en nuestros hogares. El resto de la red ferroviaria del estado español utiliza corriente continua para mover sus trenes.

Pocas sorpresas nos llevamos: las mediciones desvelaron que había campo, y que los valores se encontraban elevados o muy elevados. Sin bajar de los 180 nT (nanoteslas), la media de exposición durante todo el viaje fue de unos 500 nT, aunque se producían picos mucho más altos, especialmente al cruzarnos con otros trenes que circulaban en sentido opuesto.

CEM en el AVE

Personalmente, no creo que una exposición a estos campos de 4 a 8 horas semanales pueda interferir en nuestra salud (en el caso de una persona que viaja de una a dos veces por semana en tren de alta velocidad). Pero ¿qué pasa con los maquinistas y con el personal de a bordo que viajan todos los días?

En principio deberían estar tranquilos, porque los niveles legales establecidos como seguros en el real decreto 1066 del 2001 durante una exposición continuada laboral es de hasta 500.000 nT para el personal de a bordo (que está trabajando), y de 100.000 nT para los viajeros que, como no están trabajando, se considera que su exposición es para público en general.

Claro que si nos basamos en los niveles recomendados por equipos científicos independientes, como el BioInitiative Report del 2007, sabemos que se recomienda no superar los 100 nT en exposiciones continuadas, por los resultados obtenidos en los 1.500 estudios científicos recogidos en este informe.

En la vida laboral de una persona, ¿cuántos profesionales están expuestos a la influencia de campos electromagnéticos sin saberlo? Y si lo saben, ¿conocen la legislación que les protege? ¿Conocen las recomendaciones científicas independientes (posteriores a la normativa de protección) que advierten de la necesidad de valores más restrictivos en aplicar el principio de precaución?

Sería conveniente mantener a todo el mundo informado. Luego, que cada cual elija, ¿no?

El radar de Tarifa

Seguimos con el banco de pruebas en Geosanix para someter a examen diversas fuentes de radiaciones.  En esta ocasión, medimos el radar de Tarifa y comprobamos los µW/cm2 (microvatios por centímetro cuadrado) que aumentan cada vez que llega un barrido del radar. Los resultados se ven claros: se alcanzan picos muy elevados.

Y ahí es donde surgen las preguntas. ¿Nos dicen a qué frecuencia emiten? ¿Están cumpliendo la ley?

¿No hay estudios científicos? Hay cientos

La reciente aparición de Geosanix en el Telediario de La 1 sigue trayendo cola. Las quejas enviadas a RTVE por un número indeterminado de telespectadores han sido atendidas por la Defensora del Espectador, Elena Sánchez.

La mayoría de esas quejas son motivadas por un desconocimiento científico de los efectos que pueden causar los campos electromagnéticos en los organismos vivos. Como no nos cansaremos de explicar una y otra vez, nuestros órganos vitales funcionan por impulsos electromagnéticos. De ahí que haya pruebas diagnósticas como el electrocardiograma o el electroencefalograma. Por simple lógica, por tanto, cabe intuir que una exposición de nuestro organismo a estas ondas y radiaciones puede interferir en nuestros ritmos vitales, de la misma manera que un aparato de radio deja de sintonizar correctamente en caso de interferencias.

Pero no nos quedemos en la superficie. Desde este blog me gustaría rebatir, una vez más y punto por punto, los argumentos de quienes tratan de desacreditar no sólo a Geosanix o a la Fundación para la Salud Geoambiental, sino a instituciones y científicos de todo el mundo que dedican esfuerzos y fondos a investigar este fenómeno. Vayamos punto por punto.

1. “No hay ninguna investigación seria sobre los efectos nocivos de las radiaciones”.

No es que no haya ninguna; es que hay cientos y cientos. El Informe Bioinitiative, elaborado por 14 científicos independientes y revisado por otros 12 científicos más, recoge más de 1.500 estudios que arrojan evidencias sobre los efectos de la exposición a campos electromagnéticos en organismos vivos.

Además de los exhaustivos datos contenidos en Bioinitiative, existen muchas más referencias sobre los riesgos de la contaminación electromagnética. En todo el planeta hay científicos cada vez más activos en lo referente a la protección frente a campos electromagnéticos. Ahí tenemos la Resolución de Copenhague, de 9 de octubre de 2010; la Resolución de Porto Alegre, de 15 de septiembre de 2009; la Resolución de Londres, de 27 de noviembre de 2007; la Declaración de París, de 23 de marzo de 2009; la Resolución de Benevento, de febrero de 2006, y multitud de otros acuerdos o resoluciones firmados por científicos expertos en campos electromagnéticos y con gran reputación en sus respectivas especialidades.

Muy interesante, y disponible en PubMed, es la Declaración de Seletun, Noruega, de noviembre de 2009. El artículo se titula Scientific Panel on Electromagnetic Field Health Risks: Consensus Points, Recommendations, and Rationales y aparece publicado en Reviews on Environmental Health, vol 25, nº4 2010; se trata del boletín oficial de los inspectores del Instituto Canadiense de Salud Pública.

El propio Parlamento Europeo aprobó el 2 de abril de 2009 una resolución en la que reconoce explícitamente que “cada ciudadano está expuesto a una mezcla compleja de campos eléctricos y magnéticos de diferentes frecuencias tanto en el hogar como en el trabajo” y que dichos campos electromagnéticos “pueden producir efectos adversos para la salud humana”. El Parlamento Europeo, en esa resolución, insta a su comité científico a revisar los riesgos existentes; pide a los estados miembro y a la industria que colaboren para buscar tecnologías alternativas que reduzcan la exposición de la población a campos electromagnéticos; y recomienda medidas de precaución a la hora de utilizar determinadas tecnologías.

Es evidente que ya existen suficientes datos, recurrentes y todos ellos preocupantes, como para seguir cerrando los ojos a esta situación. Los avances científicos concretos suelen tardar en ser comúnmente aceptados por la comunidad científica y en divulgarse a toda la sociedad, y eso es ni más ni menos lo que está pasando en el momento actual. Pero de ahí a que se silencie el problema, se desprestigie a Geosanix o se ataque a RTVE por divulgar este problema (que es de todos, porque todos estamos expuestos), hay un mundo.

2. «¿Cómo puede ser que el efecto se evite apagando determinados aparatos o electrodomésticos? ¿No debemos preocuparnos porque basta desenchufarlos antes de dormir? ¿Cuando estamos despiertos, estas malignas radiaciones no hacen nada?”

Más que apagar los aparatos eléctricos o los electrodomésticos, el efecto nocivo de los campos que generan dichos aparatos se evita asegurándonos de que la conexión eléctrica es correcta y la toma de tierra cumple su función. Un simple buscapolos, herramienta de uso cotidiano para cualquier electricista y de venta en ferreterías por un módico precio, basta para confirmar que el aparato no continúe en carga eléctrica mientras está apagado.

Esto en lo que se refiere a aparatos eléctricos, pero no olvidemos que cada vez proliferan más otros riesgos, como las altas frecuencias. Nuestros hogares y oficinas están llenos de tecnologías inalámbricas (router wifi, teléfonos inalámbricos DECT, antenas de telefonía móvil frente a nuestras ventanas, teléfonos móviles en nuestras mesillas de noche…). Hemos abierto voluntariamente las puertas de nuestras casas y de nuestros centros de trabajo a toda una serie de fuentes de altas frecuencias. Estamos rodeados de aparatos que continuamente se envían información entre sí mediante campos electromagnéticos. Y la realidad es que estos aparatos suelen dejarse siempre encendidos y en funcionamiento, incluso aunque no se estén usando, cosa totalmente ilógica.

Como resultado, vivimos sumidos en un auténtico océano de radiaciones, cada vez más numerosas e intensas, para el cual no estamos biológicamente preparados y que no pertenece a nuestra naturaleza evolutiva.

Y no, no es que las radiaciones sean más nocivas cuando dormimos. Lo que ocurre es que dormimos unas ocho horas al día, y eso es mucho tiempo para estar expuesto, día tras día, mes tras mes, año tras año, a un posible riesgo electromagnético del que seguramente no seamos conscientes. Recordemos que las radiaciones son más o menos nocivas en función de su intensidad y del tiempo de exposición. Una cosa es estar un rato expuesto a determinado campo electromagnético y otra muy distinta es someternos muchas horas al día a un campo de mayor intensidad durante toda la vida. Por eso conviene analizar nuestro entorno, estudiar a qué posibles peligros estamos expuestos, y eliminarlos o minimizarlos. Las zonas de alta permanencia, como la cama o el lugar de trabajo, son especialmente importantes, como ya hemos explicado.

3. “Para parar las ondas electromagnéticas hay que meterse en una jaula de metal, no hay otra manera de aislarse de las ondas electromagnéticas”.

Efectivamente, cualquier material conductor situado en un campo eléctrico sufrirá cambios en la distribución de sus cargas. Estas corrientes a su vez generan campos eléctricos opuestos al campo eléctrico de partida. En este principio se basa la conocida jaula de Faraday.

Sin embargo, no es cierto que la jaula de Faraday sea la única forma de protegerse frente a los campos electromagnéticos. Como se puede leer en cualquier libro de electromagnetismo, los campos electromagnéticos pueden sufrir reflexión en superficies debido a las corrientes de Foucault. Asimismo, materiales de alta permeabilidad magnética como el mu-metal son capaces de “desviar” los campos magnéticos de baja frecuencia (fundamentalmente los que provienen de la red eléctrica, 50 Hz), lo que nos permite evitar que dichos campos penetren en un lugar concreto, como un inmueble.

Para las radiaciones de alta frecuencia (antenas de telefonía móvil, routers wifi, etc) utilizamos tejidos apantallantes confeccionados con un hilado metálico entretejido que ejerce de conductor y genera un efecto similar al de una jaula de Faraday. También podemos utilizar pinturas de grafito para pintar determinadas paredes y así apantallar radiofrecuencias o eliminar campos eléctricos de la instalación de una vivienda. Muchas veces no hace falta más que apantallar una pared, o poner una lámina de este material debajo de una cama… todo depende de las características y del origen de cada campo electromagnético.

En definitiva, el propósito de estas técnicas no es hacer desaparecer por completo un campo electromagnético en nuestro entorno, sino reducir su intensidad y, por tanto, minimizar el riesgo para nuestra salud por exposición prolongada, que es nuestro ámbito de trabajo.

4. «Es publicidad encubierta».

Informar de riesgos para nuestra salud y de posibles soluciones que mejoran las condiciones de vida de la humanidad no puede ser jamás publicidad encubierta. Por esa regla de tres, jamás veríamos noticias del tipo “el hospital x realiza con éxito el primer trasplante de x en el mundo”, por ejemplo, porque sería publicidad encubierta del hospital. Quienes esgrimen este tipo de argumentos parecen no pensar en las personas que necesitan esa información para mejorar su calidad de vida. Lo que ha hecho La 1 no es publicidad encubierta, sino todo lo contrario: es divulgar, concienciar a la población sobre una realidad que desconocen y en la que están trabajando cientos de científicos de todo el mundo y, en definitiva, es dar un servicio público a la sociedad, que es la razón de ser de RTVE.

Todos sabemos que la información en televisión es complicada: en apenas 60 segundos hay que combinar rigor científico con explicaciones que cualquier ciudadano pueda entender, sea cual sea su formación. En tan poco tiempo es imposible poner sobre la mesa los múltiples estudios existentes; explicar los mecanismos biológicos por los que las radiaciones pueden resultar nocivas a largo plazo; por qué son importantes factores tales como la intensidad de la radiación o el tiempo de exposición; etc. Pero todo eso no es motivo suficiente para descalificar este tipo de informaciones o negar una realidad científica que está al alcance de cualquiera que no se empeñe en cerrar los ojos.

Geosanix en el Telediario de La 1

Los campos electromagnéticos pueden provocar efectos muy diversos en nuestra salud, desde un simple problema para descansar bien hasta enfermedades más graves. Este fenómeno está siendo investigado por científicos en todo el mundo y, aunque queda mucho por avanzar, tenemos suficientes evidencias en la mano como para saber que urge hacer algo al respecto. La literatura científica sobre los efectos de los campos electromagnéticos en la salud es ya suficientemente exhaustiva como para seguir negando la evidencia. Cualquiera que quiera leer más sobre estos asuntos y sobre salud geoambiental puede encontrar cientos de estudios que documentan enfermedades y síntomas concretos y los relacionan con determinados factores de riesgo.

Afortunadamente, la sociedad poco a poco se va concienciando sobre el problema de la contaminación electromagnética. Como muestra, un botón: el telediario de La 1 emitió ayer sábado 11/12/2010 una noticia sobre las radiaciones artificiales (móviles, inalámbricos, redes wifi), cómo pueden afectarnos y cómo podemos evitar estos riesgos.

Lógicamente, los dos minutos de tiempo que se dedican a la noticia no dan más que para enunciar la situación, sin profundizar en los distintos aspectos del problema. En televisión, además, hay que explicar las cosas de forma que todo el mundo las entienda, y en tiempo récord. Todo un reto para un problema tan complicado como éste.

Sin embargo, hay mucha más tela que cortar aquí. Una de las principales referencias en esta materia es el informe Bioinitiative, una revisión de 1.500 estudios científicos realizada por 26 expertos internacionales en la materia detallando el impacto de las radiaciones artificiales en nuestra salud. Es difícil creer que haya tanta documentación al respecto y que determinados círculos sigan negando la evidencia.

El propio Parlamento Europeo reconoce que la exposición a campos electromagnéticos ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos y que los dispositivos inalámbricos «pueden producir efectos adversos para la salud humana», y recomienda más investigaciones y medidas concretas para proteger la salud de los ciudadanos.

Y en tiempos más recientes se ha publicado el estudio Interphone, referente a la relación entre teléfonos móviles y determinados tipos de cáncer, del cual podéis encontrar cumplida cuenta en este otro artículo de mi blog. Para resumir, os diré que dicho estudio, auspiciado por la OMS, adolecía de tales errores metodológicos que no pudo arrojar conclusiones definitivas sobre los efectos de los teléfonos móviles en la salud; y que, pese a dicho sesgo metodológico, aun así había datos suficientemente preocupantes como para que la propia directora del estudio, la Dra. Elisabeth Cardis, recomendara utilizar los móviles con precaución y limitar su uso por menores de edad.

Nunca dejaré de preguntarme: ¿por qué tantas personas dudan públicamente de la existencia de este problema pero no se molestan en leer los cientos, miles de informes científicos que existen sobre este tema? Probablemente porque es más fácil acusar que trabajar para resolver un problema. Y las acusaciones siempre tienen su público. En Geosanix, sin embargo, esto no nos preocupa: nos basta con el agradecimiento de las personas a las que ayudamos a recuperar su salud.

Biocultura Madrid 2010

Ya ha terminado Biocultura Madrid 2010, 26 años de feria en Madrid gracias a la iniciativa de la Asociación Vida Sana. Éste es el 13º año en el que participo activamente en la feria y he trabajado a tope. He tenido presencia en dos stands, el de la Fundación para la Salud Geoambiental, y el de Geosanix, que ha estado compartiendo actividades con el grupo de empresas de bioarquitectura y bioconstrucción con el que trabajamos habitualmente bajo el nombre de Sannas.

Once ponencias entre conferencias y mesas redondas, cerca de mil asistentes, todas las personas que nos visitaron en los stands para pedir información, atender a periodistas, etc. Lo más interesante es que el público a día de hoy ya está demandando información muy específica, demostrando un buen conocimiento sobre sus temas de interés, salud geoambiental y contaminación electromagnética artificial, o bioconstrucción y bioclimática.

También hemos recibido a médicos y terapeutas interesados en saber cómo influye el hábitat en la salud de sus pacientes y cómo actuar en los casos en los que piensan que el lugar donde viven o trabajan puede tener una importante incidencia sobre su salud. Además, nos han visitado arquitectos que están tomando conciencia de la importancia que tiene su trabajo en la salud y el confort de las personas que van a vivir en sus edificios.

Muchas gracias a todos por vuestro interés y vuestro apoyo. Volveremos a encontrarnos en las próximas ediciones de Biocultura Barcelona y Biocultura Valencia.

Y vosotros ¿habéis estado en la feria? ¿Qué os ha parecido?