Feria Biocultura Valencia 2011

La semana pasada, desde Geosanix, participamos en la Feria de Biocultura de Valencia con un stand. En él proporcionábamos información detallada sobre las distintas fuentes de emisión de radiaciones, los posibles riesgos en nuestra salud y las medidas que podemos tomar cada uno de nosotros para evitarlos.

Instalamos el stand en un espacio libre de radiaciones con cortinas apantallantes. Estas cortinas son confeccionadas con algodón y microhilos metálicos, de manera que reduce en un 90% los campos electromagnéticos de alta frecuencia. En el stand hicimos demostraciones sobre cómo se detectan y miden las radiaciones con aparatos específicos y, además, explicamos las posibles soluciones y medidas que hay que tomar para disminuir las emisiones.

En definitiva, nos lo pasamos genial. Fueron dos días muy intensos y estuvimos en contacto con muchas personas interesadas en conocernos y saber un poco más sobre la salud geoambiental y la contaminación electromagnética.

Y vosotros, ¿estuvísteis allí? ¿Qué os pareció la Feria?

“¡Tranquilos, no hay ningún riesgo! Y además, el agua está muy buena”

Esto fue los que nos contaron en aquel entonces, como autoridades responsables de nuestra salud, el ministro de Información y Turismo don Manuel Fraga y el embajador de los Estados Unidos, cuando se bañaron juntos en las playas almerienses de Palomares. Y ¿por qué? Para demostrarnos que no existía ningún riesgo por la presencia en el agua de unos pocos kilogramos de plutonio, uranio y americio contenido en las bombas atómicas caídas por accidente en nuestras costas.

Cuarenta y cinco años después, como ha ocurrido con tantas mentiras gordas de la historia, descubrimos que el animalito ni era tan manso ni era pequeñito. En realidad, se trataba de un monstruo atómico tipo Godzilla capaz de arrasar con 50.000 m3 de terreno de un solo mordisco, dejando la parcela inservible hasta para la recalificación urbanística más salvaje. Ojo, lo de recalificar no es broma, que se ha intentado.

Tengo que reconocer que durante años llegué a creer que las bombas de Palomares no habían sido más que un episodio anecdótico de aquella España de los sesenta en la que me tocó nacer, que el daño estaba realmente controlado y que no había riesgos, como nos habían contado las autoridades en su momento. Pero ha resultado que el hecho no ha sido tan pintoresco, y nos viene a recordar que constantemente jugamos con fuego sin querer aceptarlo. Y además, negamos lo evidente: que es peligroso y no siempre sale como las autoridades nos aseguran que saldrá. Nos dicen que no hay peligro con las centrales nucleares actuales que pretendemos mantener en funcionamiento mas allá de la fecha acordada inicialmente para su cierre. Y tendremos que custodiar el sarcófago de hormigón de Chernóbil durante ¿cuánto? ¿25.000 años?

¿Y qué pasa con las radiaciones de las antenas base de telefonía móvil, y con los usuarios de teléfonos móviles, wifi o teléfonos inalámbricos DECT? ¿Y con los campos de las líneas de transporte eléctrico y transformadores urbanos? ¿Qué noticias nos darán dentro de 20 o 45 años?

¿Estás dispuesto a aceptar que las autoridades sanitarias y políticas realmente tienen toda la información y control? ¿Crees que saben garantizar nuestra salud y seguridad ante energías que ni los científicos más punteros llegan a comprender por completo? Y lo más importante, ¿crees que pueden protegernos de los intrincados mecanismos que interactúan entre esas energías y nosotros?