Un giorno a Milano

Día de vértigo. En sólo 20 horas he tenido que viajar a Milán, asistir a un curso básico de medición de constantes biofísicas con los nuevos aparatos que queremos añadir a nuestro maletín de análisis geoambiental, comprar los equipos, comer un gelato frente al Duomo y regresar a Madrid. ¡Creo que ya estoy un poco mayor para tanta actividad y tan acelerada!

El caso es que ya tenemos los equipos portátiles de medición biofísica con los que podemos realizar un análisis de diferentes valores eléctricos y electromagnéticos generados por nuestro cuerpo (resistividad cutánea, ritmo cardíaco, temperatura corporal, tonicidad muscular, frecuencias cerebrales…). Curiosamente, en estos momentos en los que estoy probando los diferentes circuitos no consigo generar más que picos muy puntiagudos en los gráficos, y encima no me encuentro las frecuencias alpha ni desmayándome. Creo que tengo que recuperar un poco de sueño después del viaje.

El siguiente paso será comenzar con las pruebas y ver qué información obtenemos cuando situemos a una persona sobre un área con fuerte alteración geofísica y cuando la coloquemos sobre una zona neutra. Tenemos mucho trabajo, pero esperamos obtener buenos resultados; de hecho, ya hay expertos en Italia que trabajan con equipos similares empleados exclusivamente para este propósito, como el ingeniero Sergio Berti, que fue precisamente quien nos dio a conocer el sistema.

Os iré teniendo al corriente de nuestras conclusiones.

Geosanix estrena oficina

Hoy, primer día laborable tras las vacaciones de Semana Santa, estreno oficina. Ya hemos terminado la mudanza y el equipo de Geosanix está totalmente acomodado en el nuevo local. En mi nueva mesa de trabajo hay cantidad de luz natural.

Mi mesa de trabajo

En la sala donde estamos instalados los miembros del equipo técnico, mi silla está situada entre un cruce Hartmann y una línea Curry. No tengo cerca ninguna fuente de radiaciones artificiales: ni teléfonos inalámbricos, ni routers wifi. Nuestra conexión a internet es por cable: más rápida y estable, y totalmente inocua. Además de mi silla, todos los puestos de trabajo estables están situados en lugares sanos. Nos gusta predicar con el ejemplo, y también creamos espacios sanos para nosotros mismos.

Nueva oficina de Geosanix

Un caso real

El viernes pasado hicimos una medición geoambiental en casa de un particular. Hacía tiempo que no me encontraba factores tan agresivos para la salud:

  • Casi un 80% de alteración geofísica en toda la casa, incluyendo zonas de trabajo y dormitorio.
  • Un campo eléctrico de más de 1.200 V/m en los dormitorios por mal funcionamiento de la toma de tierra.
  • Un transformador de un altavoz que generaba 24.000 nT a 50 cm de distancia, dando de lleno en una zona de trabajo de alta permanencia.
  • Niveles de radiactividad de 216 mR/año.

Un caso bastante difícil, pero creo que podremos aplicar soluciones prácticas para mejorar la calidad de vida de los propietarios.

Probando sistemas de apantallamiento

Me encantan los días que dedico a investigar y a experimentar para integrar nuevas experiencias, en definitiva, jugar y aprender, sobre todo si puedo compartir la experiencia con amigos.

En esta ocasión, mi amigo Óscar Morillo y yo hemos pasado un estupendo día al sol junto a una antena de telefonía móvil con el fin de probar la eficacia de unas pinturas de grafito y de unos tejidos para cortinas diseñados para apantallar los campos electromagnéticos de alta frecuencia. Ya habíamos leído las especificaciones del fabricante, que prometía una gran eficacia de su producto, pero teníamos ganas de probar de primera mano estos materiales antes de recomendarlos a nuestros clientes; vamos, ver para creer.


Apantallamiento para antenas de telefonía móvil.

Las planchas de DM donde aplicamos la pintura de grafito quedaron aisladas del terreno con un material plástico. Les instalamos una conexión de toma de tierra que conectamos a una pica de cobre convencional, y la clavamos en el terreno para ver si así aumentaba la eficacia del apantallado. Los resultados obtenidos con la pintura de grafito fueron muy buenos: conseguimos reducir la radiación de una antena más de un 80% en todos los casos. No esperábamos tanto pero tuvimos que rendirnos a la evidencia. No encontramos diferencias entre conectar o no el dispositivo a tierra.

Ahora bien, el resultado más espectacular e inesperado lo dieron los tejidos para cortinas. A simple vista parece un visillo de algodón de los de toda la vida, y efectivamente de eso se trata, pero con una diferencia importante: en la trama de su tejido se ha incorporado un hilo metálico, totalmente invisible a simple vista pero que aporta conductividad eléctrica al tejido. En todos los casos y en todas las frecuencias a las que sometimos las cortinas (entre 900 y 2.000 MHz), la reducción de la radiación llegó hasta el 90% sin excepción. Por muy intensa que fuese, el apantallamiento fue siempre igual de eficaz. Estamos muy contentos con las pruebas.

Fin de semana en Lisboa

Este fin de semana he vuelto a Lisboa, como vengo haciendo desde los últimos cuatro años, para impartir un curso de introducción a la salud geoambiental. Quiero desde aquí agradecer la gran acogida que he sentido por parte de los alumnos y de los componentes del IMP (Instituto Macrobiótico de Portugal) que organiza estos ‘workshops’.

El grupo mostró un gran interés, hasta el punto de solicitar que se incorpore una formación más amplia sobre todos estos temas. Afortunadamente, cada vez hay más demanda de una formación de más nivel que garantice una salida profesional en esta rama de la salud.

Cuestiones profesionales aparte, también tuve tiempo de probar algunas de las especialidades locales de arroz y bacalao y, por supuesto, de tomarme una bica con Fernando Pessoa en la terraza del café Brasileira, en el Chiado de la capital portuguesa.

Con Fernando Pessoa en LisboaCon Fernando Pessoa, midiendo campos electromagnéticos de alta frecuencia en Lisboa.

Factores de riesgo ¿invisibles?

…O al menos aparentemente invisibles, si bien podríamos preguntarnos: si existen radiaciones a nuestro alrededor, ¿cómo podemos sentirlas, si no las vemos ni las tocamos? ¿Qué influencia tienen en nuestra vida?

En realidad, el espectro electromagnético es muy amplio, y su totalidad está compuesto por los diferentes pulsos y energías de la luz. La luz son fotones que pueden ser ondas o partículas al mismo tiempo. Dependiendo de su cantidad de energía, estos fotones pueden vibrar con ritmos diferentes, lo que llamamos frecuencias, y cada baile genera un diferente tipo de radiación. Así, en la naturaleza de la luz encontramos radiaciones ionizantes y peligrosas, como la radiación gamma, o como los rayos X que utilizamos para hacer radiografías, y radiaciones no ionizantes, como la luz visible que nos permite percibir las formas y los colores. También podemos sentir calor, que nos lo provoca la radiación infrarroja; sufrir quemaduras en nuestra piel, esterilizar material quirúrgico, o incrementar la resistencia de nuestros huesos, todo esto por efecto de la radiación ultra violeta; comunicarnos con los demás, gracias a las ondas de radio y también a las microondas; o cocinar, de nuevo utilizando las microondas.

Como podemos observar, aunque cuando hablamos de radiaciones parece que hablamos de algo completamente intangible, nos damos cuenta de que en nuestra vida cotidiana podemos sentir muchos de los efectos tanto a través de nuestros sentidos como del uso práctico que hacemos de los diferentes ritmos y niveles de energía de la luz que nos envuelve. Es más, casi todas estas radiaciones se encuentran en la naturaleza, procedentes de la actividad del Sol, de las estrellas y de la Tierra. Incluso nosotros mismos somos fuente de muchas de estas radiaciones: no olvidemos eso del calor humano.

La matriz del universo y de la vida es de naturaleza electromagnética.

Prensa y salud geoambiental

Hoy me ha entrevistado una periodista de un diario de difusión nacional que está preparando un reportaje sobre salud geoambiental en los hogares. Hemos estado haciendo mediciones en una casa para explicarle sobre el terreno qué es la salud geoambiental, qué es la contaminación electromagnética, qué son los campos electromagnéticos naturales y artificiales, y cómo puede afectar todo esto a nuestra salud. Aquí me tenéis trabajando junto al fotógrafo del periódico.

Campos electromagnéticos de alta frecuencia

Como suele ser habitual, los factores de riesgo que más han llamado la atención de los ocupantes de la casa son las radiaciones del router wifi y las del teléfono inalámbrico DECT. En este caso, también hemos encontrado una línea de transporte eléctrico aéreo justo por encima del techo (la vivienda era un ático) aunque, afortunadamente, los niveles de flujo magnético eran muy bajos.

Sin embargo, en la cama del dormitorio principal había alteraciones importantes del campo magnético natural provocadas por factores geofísicos del subsuelo. Al preguntar a los dueños de la vivienda, resultó que la persona que dormía en ese lado de la cama llevaba meses sufriendo dolores articulares en las piernas, después de tres años de haberse mudado a ese inmueble. Un test de esfuerzo sobre el terreno a la persona afectada confirmó, como era de prever, qué zonas del dormitorio resultaban más saludables y cuáles más nocivas.

En estos momentos estamos empezando a hacer el informe de las mediciones realizadas. Parte importante de ese informe será el capítulo de soluciones, entre las cuales habrá una recomendación sobre cómo recolocar la cama de ese dormitorio para que deje de suponer un problema de salud a quienes allí duermen.

En cuanto salga publicado el reportaje, os lo muestro. ¡Espero que quede bien!

Desde lo más profundo de la Tierra

Igual que las radiaciones procedentes de la actividad de las antenas de telecomunicaciones o de los aparatos e instalaciones eléctricas interfieren en los procesos y ritmos biológicos, encontramos que las procedentes de la actividad geofísica de un terreno también interfieren directamente en el equilibrio de la salud de los seres vivos.

Esta semana me reuní en Barcelona con Robert Mayr, de ROM Elektronik, para conocer el medCONT, uno de los aparatos creados por su firma. Es uno de los equipos que estamos estudiando incorporar en Geosanix para analizar la salud geoambiental de un entorno concreto. Este aparato es un contador Geiger que mide los niveles de radiación gamma ambiental de forma direccional, por lo que permite discriminar sólo la radiación que procede de la Tierra. La sonda es tan sensible que puede distinguir las interferencias provocadas por los cambios en los materiales del subsuelo, o por la interposición de corrientes de agua subterránea, o por las fallas y fisuras del terreno, entre otros elementos geológicos, delatando así su presencia en la vertical del lugar de nuestro interés. De esta forma, podemos detectar qué zonas registran incrementos y caídas constantes en la radiación gamma y son, por tanto, más nocivas para nosotros.

Para comprobar la eficacia del equipo, hicimos unas mediciones en la segunda planta de un edificio. Aun así, no encontramos interferencias importantes debidas a la estructura de la construcción. Robert afirma que él mismo ha realizado prospecciones en una planta 16 con gran éxito. Evidentemente, las mediciones sobre terrenos sin edificar son mucho más claras y no plantean dudas sobre la naturaleza de las emisiones registradas.

Las distorsiones e incrementos en las radiaciones de superficie procedentes de la actividad geofísica del subsuelo pueden tener diversos orígenes y naturalezas, y pueden convertirse en un factor de riesgo para las personas expuestas durante largos periodos de tiempo en su vertical (camas, lugares de trabajo,etc). En siguientes entradas de este blog iremos aportando más información al respecto y seguiremos buscando más equipos y sistemas para la investigación de la naturaleza de estos factores de riesgo geoambiental.

Una selva electromagnética en tu mesilla de noche

En ocasiones una familia o una comunidad de vecinos solicita mis servicios con el fin de valorar, en el interior de una vivienda, las radiaciones procedentes de una línea de alta tensión, o de un transformador, o de una antena de telefonía móvil. Cuando realizo las mediciones, a veces localizo campos electromagnéticos procedentes de estos elementos, y a veces no. Sin embargo, lo que sí encuentro con frecuencia son pequeños equipos electrónicos, aparentemente inocuos y de uso cotidiano, que pueden ser mucho más peligrosos que las grandes fuentes de radiaciones. Y sus propietarios no son conscientes de ello.

Me refiero a las pequeñas pero exuberantes selvas electromagnéticas que encontramos sobre algunas mesillas de noche, junto a nuestra cama; selvas creadas por nosotros mismos y que plantamos justo al lado de nuestras cabezas precisamente durante las horas de sueño, ese valioso tiempo que dedicamos a renovar nuestras fuerzas y recuperar nuestra salud. Teléfonos inalámbricos DECT, radio-relojes despertadores, teléfonos móviles encendidos y conectados a sus cargadores, o lámparas halógenas con transformador son las especies más abundantes en esas latitudes. Puede parecer exagerado, pero doy fe de haber encontrado todos estos elementos enchufados y funcionando en una sola mesilla de noche.

Mesilla de noche

Las radiaciones que emiten estos aparatos, que colocamos tan cerca de nuestro cerebro, superan con creces las que entran en nuestras casas procedentes de antenas de telefonía o de transformadores urbanos del exterior. Sin embargo, podemos desconectar estos pequeños aparatos electrónicos domésticos a voluntad, y ésa es nuestra ventaja. No hace falta que renunciemos a las comodidades de la tecnología: simplemente basta con sustituir estos dispositivos por sistemas menos agresivos (radio-relojes a pilas, teléfonos de cable de los de toda la vida) o disponerlos en un lugar más adecuado, donde sigan cumpliendo su función pero no agredan nuestro bienestar.

¡Buenas noches y feliz descanso!

Becque, becque… ¿Becque qué??

Becquerelios. Becquerelios por metro cúbico: Bq/m3. Con esta unidad de medida podemos comprobar la cantidad de gas radón que puede detectarse en el interior de una vivienda. La cuestión es que cuando hablo con mis amigos arquitectos, muchos de ellos sensibles a los asuntos que tratamos en este blog, no tienen ni idea de la importancia que este factor tiene en la salud de las personas que vivirán en las casas que ellos proyectan.

La EPA estadounidense (Environmental Protection Agency, o Agencia de Protección del Medio Ambiente) gasta mucho dinero todos los años en comunicar sus conclusiones y valores sobre los riesgos del gas radón para el público en general, y lo hace tanto en inglés como en español. La Unión Europea también indica unos valores claros sobre la exposición a este gas. Incluso el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) edita y distribuye un estupendo folleto, realizado por la Universidad de Cantabria, que explica todo lo necesario para conocer las causas, los efectos y la prevención ante el radón.

Pero mis amigos arquitectos siguen sin tener la información necesaria para comprender el alcance del problema y poder aplicar soluciones. Es muy importante que el factor del gas radón se incluya en el Código Técnico de la Construcción (CTE).